El bandolero cucaracha

Compartir
Vota:

A finales de agosto de 1870 apareció por la sierra de Alcubierre una partida de unos 12 hombres armados con trabucos, a cuyo mando iba uno que vestía de negro. Pocos días después una cuadrilla de unos 20 bandidos armados entraba, en pleno día, en Senés y robaba entre tres y cuatro mil duros de la casa de Pepe Chico. El robo llevaba la rúbrica del mítico Cucaracha, natural de Alcubierre, el bandolero más celebre en Aragón, que mantuvo en jaque durante cinco años a las gentes de los Monegros.

Cucaracha era el apodo de Mariano Gavín Suñén. Siempre vestía de negro, era muy moreno y pequeño de estatura. Una copla recuerda al Bandolero:

Se pasea el Cucaracha
Por la sierra de Alcucbierre,
Un hombre como un tomillo,
y todo el mundo le teme.

Según explicación de la época, se echo al monte porque quiso vivir sin trabajar. El escaso número de guardias civiles dedicados a la persecución de malhechores, más ocupados en la lucha política contra los carlistas, le permitió campear con su cuadrilla por la sierra de Alcubierre,. Los bandoleros actuaban en pequeñas cuadrillas que se unían para cometer asaltos importantes. Los robos y secuestros a ricos propietarios de la comarca se fueron sucediendo durante estos años. Algunas de sus víctimas fueron: Sebastián Peralta, de Monegrillo, Mariano Peral, de La Almolda; Martín Panzano, de Tramaced; Eusebio Laga y Gregorio Ruste, de Pina; Faustino Escuer, regidor de Perdiguera; Mariano Casamayor, de La Almolda; Lucas Abadía, de Nuez de Ebro; Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz, de Farlete; Casa Bastarás, de Lanaja; José Calvo y Juan Ruata, de Alcubierre y Joaquín Angas de Ontiñena, entre otros.

La cuadrilla de Mariano Gavín supero el medio centenar de hombres, y más de cien confidentes le informaban de los pormenores de todos los pueblos de la comarca. Según una crónica de la época, gastaba más de 3000 reales diarios en confidencias. Cucaracha sentía un verdadero odio a los ricos y se jactaba de “asestar sus tiros a los hombres de posición y de fortuna”. Su personalidad se asociaba a las de un pragmático comunista, seguidor de las exaltadas ideas propugnadas por Owen y Saint-Simon, pero su naturaleza inculta –su instrucción era escasa, apenas sabía escribir- y odiosa le llevaría por la senda del bandolerismo. Por su proceder, trataba de emular el romanticismo de otros dos célebres bandoleros. Jose María el Tempranillo y Jaime el Barbudo, de Crivillente.

Las quejas recibidas en la prensa oscense a principios de 1873 por la inseguridad en los Monegros y las gestiones de personas influyentes, forzaron al gobernador militar de la provincia a ordenar que 30 guardias civiles, al mando de un capitán se situaran a finales d e marzo en Sariñena para perseguir el bandolerismo.

Cucaracha se aprovechó de la forma de actuar de las partidas carlistas para dar algunos de sus más famosos golpes. Haciéndose pasar por una partida carlista entró en Albalatillo, Castejón de Monegros, Villanueva de Sigena, Sena y Farlete. El asalto a Farlete se produjo el 15 de junio de 1873 a las nueve de la mañana. Deieciseis hombres, capitaneados por Cucaracha, se presentaron vestidos de carlistas, con sus trabucos y a cara descubierta. Aprovecharon que le pueblo estaba en la iglesia oyendo misa para retener a los vecinos. Robaron las daqsas de Salvador Azara y de Mariano Anoro y después hyuyerons, entablándose un tiroteo entre vecinos y bandoleros. En la huida abandonaros los uniformes que llevaban superpuestos a la vestimenta ordinaria. Ocho voluntarios y seis guardias siguieron las huellas que había dejao sobre el terreno humedecido por la lluvia. Al día siguiente detuvieron en Lanaja a dos ladrones, que dieron los nombres de sus compañeros. Con la ayuda de la Guardia Civil y voluntarios de Alcubierre, Lanaja, Grañen y Sena fueron detenidos más de veinte implicaos en el asalto entre bandoleros y confidentes.

Dieron mucho que hablar las detenciones de personas acomodadas y de agentes de la autoridad. Fue significativa la captura del Tuerto de Capdesaso, que se encargaba de escribir las notas exigiendo a los labradores dinero bajo l a amenaza de quemarles la mes, y la de Ramón Lordán, apodado Villanueva por ser natural de Villanueva de Sigena. Lordán murió a causa de un tiroteo entablado con la Guardia Civil, tras ser localizado en una cueva del monte de Juvierre. Era el segundo de la cuadrilla y tuvo tanta importancia que al consittuirse la cuadrilla se denomino de Cucaracha y Villanueva. El puesto de Villanueva ufe ocupado por Antonio Samperiz, apodado el Cerrado, de la Lueza, que a finales de julio de 1873 se había fugado del penal de Cartagena aprovechando la insurrección separatista.

Cucaracha y su cuadrilla estuvieron implicados en muchos sucesos durante esata época. Se le responsabilizó de la muerte de Martín Rubira, de Zuera, el 31 de marzo de 1873. tras este suceso, más de 200 hombres de Zuera, Perdiguera, San Mateo de Gallego, Leciñena, Farlete, Monegrillo, Alcubierre, Robres, Senés y Torralba dieron una batida por la sierra, sin resultados positivos. Los alcalde reunidos en el Santuario de la Virgen de Magallón, acordaron medidas para perseguir a los malhechores.

El 7 de julio de 1874 fue detenido el ermitaño de San Miguel, enclavado en el monte de Juvierre, en Castejón de Monegros, acusado de ser cómplice y encubridor de la cuadrilla de cucaracha. Cuando una veintena de guardias lo llevaban a Sariñena fueron acometidos por los bandoleros. El enfrentamiento dejó herido a un guardia y produjo la muerte del ermitaño. La tradición oral lo recuerda en esta copla:

Cucaracha y los civiles
Tuvieron un tiroteo;
Ellos bien se divirtieron,
Pero lo pago el santero.


El 28 de febrero de 1875, la guardia Civil acabaría con la vida de Cucaracha y de cuatro de sus compañeros (Antonio Samperiz Peralta, el Cerrudi, de la Lueza, segundo jefe de la cuadrilla; Melchor Colomer y Ferrer, el Herrero de Oso; José Bernard Rivas, el Molinero de Belber, y José Solanilla y Lacambra, de Palo) en el corral de la Anica, cerca del poblado de Peñalbeta, en el término de Lanaja.

Las extrañas circunstancias de su muerte están rodeadas de leyenda, Según la tradición popular, los bandoleros bebieron vino envenenado y cuando la pócima surtió efecto los civiles acabaron con sus vidas.


Ayuntamiento de Alcubierre - Tel: 974 57 42 63 y 974 57 46 30 - Fax: 974 57 49 49 Plaza España, nº 4, 1º - 22251 - Alcubierre - (Huesca) ESPAÑA

 


Siguenos en: Agreganos a tus RSS
  • Diputación de Huesca
  • Plan Avanza
  • Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

Ayuntamiento de Alcubierre - Tel: 974 57 42 63 y 974 57 46 30 - Fax: 974 57 49 49 Plaza España, nº 4, 1º - 22251 - Alcubierre - (Huesca) ESPAÑA